Me pones… la alarma

Una amiga puso la alarma como quien asegura un perímetro. Y la apagó ella misma, medio sonámbula, sin enterarse. Ahí me di cuenta de lo que puede perder uno durmiendo solo.

Una amiga puso la alarma como quien asegura un perímetro. Y la apagó ella misma, medio sonámbula, sin enterarse. Ahí me di cuenta de lo que puede perder uno durmiendo solo.

Escribo romántica, la vendo, y si algún día vivo de algo que no sea madrugar será de que alguien pague por leer historias de gente que se enamora. O sea que si esta opinión huele a mordida en la mano que me da de comer, tenéis toda la razón.

Seis años, una lámpara, un gato y dos infidelidades a la vez. Lo difícil nunca fue dejarlo. Lo difícil era decirlo.

Una reflexión íntima sobre las historias de amor como excusa en las relaciones amorosas, las historias de amor reales y el vínculo entre amor y relaciones hoy.

¿Crees que ellos son simples? Tras el caos de ella, bajamos al barro con El día de él. Un relato corto sin filtros sobre trajes vacíos, reuniones aburridas y esa lucha interna entre la lógica y el deseo que solo se apaga cuando las palabras sobran. ¿Te atreves a mirar dentro de su cabeza?

Descubre en este relato romántico corto la visión femenina de un día caótico. ¿Quieres saber la verdad completa? No te pierdas luego la versión de él en el blog.

Todos cometemos errores, si no que clase de personas seriamos, daríamos puro asco siendo tan perfectos, creo que la belleza de las cosas está en saber sacar partido de las pequeñas imperfecciones que llenan nuestro camino y si tienes suerte…

En épocas de trabajo en las que solo te inmiscuyes en tu rutina diaria y el único atisbo de tranquilidad que tienes es escribir un poco en algún bareto del Born o en alguna terraza cerca de la playa, tomo…

Un relato de amor imposible que mezcla deseo, ternura y despedida.
Una historia sobre crecer, soltar y entender que a veces el amor más puro es el que nunca se consuma.

Nunca nada ha fabricado tantas excusas como la justificación de las emociones y sus deseos desbordados, así, a la mañana siguiente de un coctel moribundo que al final del vaso escondía sexo desenfrenado enterrado por la culpabilidad y una relación…